
Dos personas están en un velorio. —Pensar que a mí me dijo las últimas palabras... —¿Y qué le dijo? —¡¡¡No muevas la escaleeeeeraaa!!!
—¿Sabés qué quiere decir “hormigón armado”? —No. —Una hormiga con un rifle al hombro.
—¡Papá, papá! ¡Está la abuela en el teléfono! —¡Saquémosla, que debe estar incómoda!
—Papá, no quiero ir a la escuela por tres razones: no tengo ganas, tengo mucho sueño y, además, los niños siempre se ríen de mí. —Hijo, tienes que ir por tres razones: porque es tu obligación, porque tienes cuarenta y siete años y porque eres el Director.
Las tortugas no estudian porque no pueden seguir una carrera.
—¿Alguna vez viste un elefante atrás de una flor? —No. —Qué bien se esconden, ¿no?
¿Por qué se juntan diecinueve torpes para ir al cine? Porque leyeron que la película era prohibida para menores de dieciocho.
Una abuela y su nietecito vienen caminando. Al niño se le cae su helado y se agacha para recogerlo, pero su abuela le dice: —No, Juancito, las cosas del suelo no se levantan. Siguen caminando otro rato. La abuela tropieza y se cae y le pide a su nieto: —Juancito, ayudame a levantarme. —No, abuelita, las cosas del suelo no se levantan.
Llega un camionero a un pueblo y pregunta: —Disculpen, ¿en este pueblo hay vacas negras? —No. —¿Cabras negras? —No. —¿Un caballo negro? —No. —¡Uy, entonces atropellé al cura!
Un matrimonio de torpes adoptó un bebé italiano para aprender ese idioma cuando el niño comenzara a hablar.
—Mozo, ¿este pan es de ayer? —Sí. —¡Quiero un pan que sea de hoy! —Bueno, venga mañana
—¡Mamaaá! ¿La estufa tiene lentes? —No. —¡Entonces se está quemando el abuelo!
Dos hombres se tiran en paracaídas. Durante la caída, el que se lanzó segundo pasa al primero. Entonces este dice: “Conque jugando a las carreras, ¿no?”. Se quita el paracaídas y se larga.
—Querido, ¿le cambiaste el agua a la pecera? —No, si todavía no se tomaron la de la semana pasada.
El pretendiente pidió la mano de su amada al padre de ella, que le pregunta: —¿Ya habló usted con mi esposa? —Sí, pero prefiero a su hija.
Sale un torpe de la cancha de fútbol, y un amigo le pregunta: —Ey, ¿cómo terminó el partido? —¡Empatamos! 4 a... Bueno, ahora no me acuerdo.
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